La furgoneta que te arregla la bici

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Llevar la bici a reparar es un incordio. Para quien no tiene nociones de mecánica, hasta un pinchazo puede suponer arrastrar el velocípedo a la tienda, dejarla allí uno o varios días y luego volver a recogerla. ¿Y si en lugar de hacer eso fuera el taller el que se desplazara a casa del cliente y la arreglara al momento? Eso es lo que pensó Joseba Gereta, vitoriano de 58 años, cuando puso en marcha Servi-Bicis, una furgoneta que se desplaza por Vitoria para reparar bicicletas. Arrancó sin clientes hace seis años y ahora su servicio es tan cotizado que tiene una lista de espera de dos semanas. “Me funciona muy bien el boca a boca, unos clientes me recomiendan a otros. Y en cuanto lo prueban repiten”, señala Gereta.

El vasco vio una oportunidad para hacer algo diferente y comenzó a darle vueltas a su idea. Así que le presentó un proyecto al Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, que en aquel momento daba cursos para realizar proyectos, y recibió asesoramiento para montar la empresa y una ayuda económica para los tres primeros meses. De paso, realizó un curso de mecánica de bicicleta en Barcelona. “Me puse la manta a la cabeza, porque era una cosa novedosa y no sabía si iba a funcionar. Al principio costó un poco, pero ahora gente aprecia mucho que vayas a su casa a arreglarle la bici”, cuenta Gereta.

El mecánico tuvo que ingeniárselas para montar un completo taller dentro de una furgoneta. “El diseño del interior me lo tuve que inventar yo. Al principio empecé con armarios y cajones hechos por mí, pero luego las exigencias del mercado y de la ITV me obligaron a homologar la furgoneta y dejarla bien, con sus baldas de aluminio, bien amarrado todo al chasis”, continúa.

Al igual que el resto de talleres, Gereta está trabajando a un ritmo altísimo tras el coronavirus. “He recibido un aluvión de llamadas, correos, whatsapp… Hay llamadas que no puedo coger, ahora estoy dando prioridad a los clientes que han confiado en mí en estos seis años, porque no llego a todo. Tengo una lista de espera de dos semanas”, dice.

Suele arreglar unas ocho bicis diarias. La mayor parte de las veces le piden reparar urgencias como pinchazos y pequeñas averías. “También me llama gente que ha desempolvado la bicicleta que tenía guardada hace años en el trastero y quiere ponerla a punto. Sobre todo porque en Vitoria las tiendas de bicicletas lo han vendido prácticamente todo, así que muchos vecinos están recuperando sus bicis antiguas”, explica.

Gereta asegura que a pesar de ofrecer un servicio único —dado que el cliente no tiene que desplazarse y repara al momento— sus precios son similares a los de cualquier taller: por ejemplo, diez euros por reparar un pinchazo, incluyendo el cambio de llanta. “Cuando una persona viene de la periferia al centro y pincha, ¿Cómo se vuelve a casa? Pero que venga alguien y te lo arregle te soluciona el problema. En arreglar un pinchazo no suelo tardar más de 15 minutos”, cuenta.

Biciemprende, para dar clases a la gente que quiera montar este tipo de negocio en su ciudad, que incluirán cómo montar una furgoneta pero también cómo hacer estudios de mercado, el proyecto empresarial”, señala Gereta. Así que puede que pronto veamos más talleres itinerantes por España.



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